Otro sueño.
Llego, de traje y corbata, al nuevo piso. Es una fiesta de inauguración, y los demás ya estaban allí, amigos y conocidos, circulando, charlando. Un par de mis amigos más cercanos están juntos, y uno me indica que ella está en una esquina.
La veo, sentada. Lleva el vestido negro, los zapatos de tacón y el pelo recogido.
Me acerco a ella, y me dedica una mirada vacía, dirigida al espacio a la derecha de mi cara. No sé cómo hablar con ella. La ayudo a levantarse, tomándole la mano. Mientras le digo que me alegro mucho de verla después de tanto tiempo, y como no reacciona ante mi evidente intención de besarla para saludarla, acabo besando sus nudillos.
"¡Idiota!" me digo "¡Va a pensar que eres un loco obsesionado!"
Y, efectivamente, se aleja incómoda a hablar con uno de mis amigos.
La sigo, le pregunta a al amigo en cuestión si ahora que ya he llegado yo y la fiesta ha empezado oficialmente, y por lo tanto, la inauguración ha sido oficial, se puede ir. Tiene otra cosa que hacer, y otra gente con la que estar, ya se había comprometido.
Mi amigo le dice que espere un momento, y ella se queda de pie, impaciente, sin mirarle ni a él ni a nadie. Juega a algo en el teléfono.
Comento que hace calor.
Ella, sin apartar la vista de la pantalla, me dice que si quería estar fresco, venir a la fiesta con corbata y manga larga no ha sido buena idea.
"No te preocupes," contesto "que me puedo arremangar... Y sabiendo como soy en las fiestas, en un rato la corbata pasaré a tenerla aquí" -y me señalo la frente.
La única mirada que me dedica en toda la noche. La única vez que tiene el rostro relajado. Se ríe de mi pequeña broma. Pronto, se siente incómoda de nuevo y se dedica al juego otra vez.
Hablo con otro de mis amigos. De pronto, el primer amigo da permiso a la chica para que se vaya: la inauguración -no sé exactamente por qué- ahora ya se ha completado de verdad.
Se marcha, aunque le pido que espere, que hace mucho que no nos vemos y que echo de menos hablar con ella.
Poco después la sigo afuera.
El piso está en un hotel. La veo, al fondo, más allá de las paredes transparentes que limitan el restaurante de lujo de este hotel.
La sigo, me cruzo con personalidades del mundo periodístico -no sé si reales o inventadas para el sueño- y a penas logro ver como ella se marcha por la puerta trasera, corriendo.
Salgo a la calle, y la veo, al fondo, huyendo a la carrera hacia su otra cita.
Camino por esta calle grotescamente blanca, intentando alcanzarla. Desaparece, no sé por dónde ha podido marcharse.
Empieza a llover, una lluvia caliente y poco intensa. He perdido su rastro entre una farmacia, con sus señales luminosas, y el neón de un restaurante chino, el lugar donde nos presentamos al conocernos.
La busco, no la encuentro, hay gente que camina pero ninguna es ella. Pasa una ambulancia.
Por el comunicador de pulsera, mi amigo me dice que ella ya se ha ido, que me olvide, que vuelva a la fiesta, al nuevo piso.
"Es curioso" le digo "pero con estos neones, y las luces de la farmacia, y el ruido y las luces de la sirena, y la lluvia... esto es como Blade Runner"
Y las palabras de mi amigo tienen sentido en mi cabeza, y la tensión que llevaba atenazandome el pecho desde el principio del sueño se disipa, y me alegro de la fiesta, del piso, de mis amigos y del escenario Blade Runner.
"Ya se ha ido, olvidala" me llena, como un bálsamo, como un té caliente en un día helado. Disfruto del momento y de la lluvia tibia, y del masaje que conlleva este consejo. "tiene sentido", me digo a mi mismo.
Y desperté con el ruido de un club de pájaros estruendosos y un anticuado camión de la basura italiano, sintiendo todavía el regusto de esa sensación.
miércoles, 13 de julio de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
Sant Jordi 2011
"ponme una rosa, por favor"
"ok"
*cuento con los dedos*
"Qué narices, ponme seis!"
"Caray! Me sé una chica que va a estar contenta!"
"Eh... sí... Claro..."
Y así compré las rosas para mi madre, hermana, tías y la novia de mi hermano.
viernes, 22 de abril de 2011
La eterna pregunta
¿Cómo transcribir la frase mítica de Hans Topo? ¿"Yo decía bu-urns" o "Yo decía Bu-arns"?
martes, 5 de abril de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
"Su libro es banal y está mal escrito"
Mis textos son mis criaturas. Cierto, a veces tienen defectos, pero las madres también quieren a sus hijos aunque sean feos o tontos. Y es más, si estos hijos zoquetes y ofensivos a la vista consiguen muchas veces el encontrar a una mujer que les ame, ¿Por qué no iban a encontrar mis textos, defectusos como son, a lectores que los aprecien?
domingo, 27 de febrero de 2011
Frenadol

"*Achís* *tos, tos, tos*"
"Uy, ¿Te has resfriado?"
"Parece que sí"
El hombre del anuncio, mirando hacia la pantalla, habla con su pareja. El resfriado no es problema, se tomará un Frenadol, y listo.
Más allá de la pantalla, en el salón en penumbra, el chico suelta, entre dientes, un solo "je". La chica le oye, pese a lo ténue que ha sido el sonido: tiene la cabeza apoyada en el hombro del chico. La mano de ella, que había reposado sobre la de él, se desliza un poco, para acompañar sus palabras. Una caricia, la versión íntima de tocarle a alguien en el hombro con un dedo para llamar su atención. Con la mirada todavía en la pantalla, pregunta.
"¿Qué te hace gracia?"
"Nada, una chorrada." Él tampoco la mira a ella, y tras un instante de pausa, prosigue. "Es por los actores de doblaje. Él tiene la voz de Ángel y ella la de Buffy".
Ella sonríe también.
"¡Es verdad! No había reconocido a Ángel."
"Je, no me extraña... ¡Con lo bien que te cae!"
Sonríen. Vuelven a mirar la televisión, en silencio.
"¿Esto del Frenadol será verdad?"
"¿El qué?" pregunta él.
"Que sea tan efectivo. Porque..."
Él la interrumpe, riendo. "El odio que le tienes a Ángel es realmente patológico, ¿Eh? ¡Hasta desconfías de un anuncio con su voz!
Ambos ríen de esta broma privada.
"En todo caso, yo no me fiaría." Acaba ella, arqueando un poco la espalda con gesto perezoso. "Que te digan que es verdad no tiene por qué significar que lo sea."
Está medio tumbada el el sofá, con una pierna expuesta y la otra cubierta. Se estemece por una ligera corriente de aire frío, y la oculta. Suspira sin darse cuenta, de relajación, atenta a la televisión.
Él vuelve su mirada hacia ella. La mira.
"¿Qué?" pregunta ella tras unos instantes.
"Nada, que me alegro"
"¿Te alegras? ¿De qué?"
"De esto. Del sofá, de nosotros... De tu mejilla sobre mi hombro, de respirar y sentir el olor de tu pelo. De todo en general. De que sea verdad."
lunes, 20 de diciembre de 2010
Epi y Blas [ReFlogged]

(Artículo, polémico, publicado originalmente en Fotolog el 14-I-08)
Todos los conocemos. Epi es el naranja y Blas el amarillo. Me gustaban mucho de pequeño y, bueno... Los he redescubierto de adulto viendo "Juega conmigo sésamo" con mi hermana pequeña. Sus sketches son de los más adultos del programa, y a veces incluso me hacen reir! Eso se agradece cuando tienes que tragarte una hora de muñecos que, por mucho que me gusten visualmente los teleñecos (y me encantan), acaba siendo aburrida...
Resulta que Epi y Blas comparten piso... Y el imaginario popular ha decidido que son una pareja gay. No voy a intentar dar pruebas a favor ni en contra, aunque creo que Blas es demasiado soso como para sentir atracción por nadie, pero hay algo que me llama la atención sobre estas representaciones paródicas de Epi y Blas como gays... Blas es siempre un personaje dominante, a veces incuso maltratador o muy agresivo. ¿Es que, para parodiar, no se han mirado nunca los sketches originales? Blas es un ser soso que encuentra placer en temas como los desayunos, las palomas, los clips para papel o las cenefas. Un personaje sin iniciativa que, o rechaza el contacto humano (cuando está ocupado) o depende de los demás, buscando su aprovación o siguiendoles el juego. Es más, Blas es bastante limitado intelectualmente, comparado con su compadre Epi, por mucho que sus gustos grises y aburridos hagan que parezca más adulto. Pero quizás este sea el elemento que hace que lo representen como dominante... Parece más adulto y, bueno, tiene mucho vello facial, un portentoso unicejo, que frunce a menudo mostrando expresiones de agresividad o enfado que muy poco teleñecos son capaces de mostrar.
Por otro lado, Epi es agradable y habla entre susurros, no tiene la medio estridente- medio nasal voz de su amigo Blas, y es siempre amable y simpático. Y también es, cuando le conviene, un manipulador y un egoista, haciendo que Blas haga el trabajo sucio (aguantar las cosas pesadas cuando explica la diferencia entre pesado / ligero) o ignorándole para salirse con la suya. Además, le gusta mostrar este poder sobre Blas, haciendo largos juegos como el de adivinar partes del cuerpo cubriendolas con calcetines o no dejar que Blas lea un libro por tocar la batería, obligarlo a imitar ritmos y, al ver qu elo consigue ir haciendolos cad avez más complicados hasta hacer uno imposible... que consigue imitar. En ese momento, Epi deja la batería... Lo que quería era molestar a su amigo.
Por otro lado, sí que son amigos, Epi no pude dormir "si Blas no está". Pero sus personalidades son claramente las opuestas a las de las parodias...
Una escena de cama entre Epi y Blas sería:
(Epi y Blas, en la cama. Blas lee un libro)
Epi: Blas, acércate...
Blas: No, Epi, estoy leyendo este libro sobre líneas rectas.
Epi: Venga, será muy divertido.
Blas: ¡No, Epi, déjame leer!
Epi: Mira, lo primero que haremos será esto.
Blas: ¡Aparta! ¡Te he dicho que no!
Epi: ¿Quieres jugar?
Blas: ¡Quiero leer mi libro!
Epi:¿Haremos como que te resistes, vale?
Blas: ¡Para ahora mismo! ¡Déjame!
Epi: Lo haces muy bien, Blas. Parece que te estés resistiendo de verdad.
(Blas sigue quejandose y Epi lo ignora.)
Blas: ¡Que pares! ¡Te he dicho que no quiero jugar!
(Finalmente, Epi termina)
Epi: Oh, qué pena. Ahora te tocaba a ti, pero si no quieres jugar...
Blas: No, espera, ahora que ya estabamos...
(Epi se da la vuelta y se cubre con la manta)
Epi: Buenas noches Blas, hasta mañana.
Blas: ¡Epi! (Le da un emujón, para despertarlo) ¡Epi, despierta!
(Blas mira a la camara y suspira, exasperado. Fin del Sketch.)
Así que ya lo sabeis. No os fieis de los muñecos naranjas y de aspecto inocente.
Se despide, aburrido a media tarde, Carlo Gallucci
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