viernes, 28 de octubre de 2011

Condemor tardío

compartiendo este blog, me he dado cuenta de que nunca llegué a colgar mi CritiCarlo de Condemor! Aquí va:

 http://blip.tv/carlogallucci/criticarlo-condemor-4632504

miércoles, 13 de julio de 2011

Warming

Otro sueño.

Llego, de traje y corbata, al nuevo piso. Es una fiesta de inauguración, y los demás ya estaban allí, amigos y conocidos, circulando, charlando. Un par de mis amigos más cercanos están juntos, y uno me indica que ella está en una esquina.
La veo, sentada. Lleva el vestido negro, los zapatos de tacón y el pelo recogido.
Me acerco a ella, y me dedica una mirada vacía, dirigida al espacio a la derecha de mi cara. No sé cómo hablar con ella. La ayudo a levantarse, tomándole la mano. Mientras le digo que me alegro mucho de verla después de tanto tiempo, y como no reacciona ante mi evidente intención de besarla para saludarla, acabo besando sus nudillos.
"¡Idiota!" me digo "¡Va a pensar que eres un loco obsesionado!"
Y, efectivamente, se aleja incómoda a hablar con uno de mis amigos.
La sigo, le pregunta a al amigo en cuestión si ahora que ya he llegado yo y la fiesta ha empezado oficialmente, y por lo tanto, la inauguración ha sido oficial, se puede ir. Tiene otra cosa que hacer, y otra gente con la que estar, ya se había comprometido.
Mi amigo le dice que espere un momento, y ella se queda de pie, impaciente, sin mirarle ni a él ni a nadie. Juega a algo en el teléfono.
Comento que hace calor.
Ella, sin apartar la vista de la pantalla, me dice que si quería estar fresco, venir a la fiesta con corbata y manga larga no ha sido buena idea.
"No te preocupes," contesto "que me puedo arremangar... Y sabiendo como soy en las fiestas, en un rato la corbata pasaré a tenerla aquí" -y me señalo la frente.
La única mirada que me dedica en toda la noche. La única vez que tiene el rostro relajado. Se ríe de mi pequeña broma. Pronto, se siente incómoda de nuevo y se dedica al juego otra vez.
Hablo con otro de mis amigos. De pronto, el primer amigo da permiso a la chica para que se vaya: la inauguración -no sé exactamente por qué- ahora ya se ha completado de verdad.
Se marcha, aunque le pido que espere, que hace mucho que no nos vemos y que echo de menos hablar con ella.
Poco después la sigo afuera.
El piso está en un hotel. La veo, al fondo, más allá de las paredes transparentes que limitan el restaurante de lujo de este hotel.
La sigo, me cruzo con personalidades del mundo periodístico -no sé si reales o inventadas para el sueño- y a penas logro ver como ella se marcha por la puerta trasera, corriendo.
Salgo a la calle, y la veo, al fondo, huyendo a la carrera hacia su otra cita.
Camino por esta calle grotescamente blanca, intentando alcanzarla. Desaparece, no sé por dónde ha podido marcharse.
Empieza a llover, una lluvia caliente y poco intensa. He perdido su rastro entre una farmacia, con sus señales luminosas, y el neón de un restaurante chino, el lugar donde nos presentamos al conocernos.
La busco, no la encuentro, hay gente que camina pero ninguna es ella. Pasa una ambulancia.
Por el comunicador de pulsera, mi amigo me dice que ella ya se ha ido, que me olvide, que vuelva a la fiesta, al nuevo piso.
"Es curioso" le digo "pero con estos neones, y las luces de la farmacia, y el ruido y las luces de la sirena, y la lluvia... esto es como Blade Runner"
Y las palabras de mi amigo tienen sentido en mi cabeza, y la tensión que llevaba atenazandome el pecho desde el principio del sueño se disipa, y me alegro de la fiesta, del piso, de mis amigos y del escenario Blade Runner.
"Ya se ha ido, olvidala" me llena, como un bálsamo, como un té caliente en un día helado. Disfruto del momento y de la lluvia tibia, y del masaje que conlleva este consejo. "tiene sentido", me digo a mi mismo.

Y desperté con el ruido de un club de pájaros estruendosos y un anticuado camión de la basura italiano, sintiendo todavía el regusto de esa sensación.

domingo, 24 de abril de 2011

Sant Jordi 2011

‎"ponme una rosa, por favor"

"ok"

*cuento con los dedos*
"Qué narices, ponme seis!"

"Caray! Me sé una chica que va a estar contenta!"

"Eh... sí... Claro..."


Y así compré las rosas para mi madre, hermana, tías y la novia de mi hermano.

viernes, 22 de abril de 2011

La eterna pregunta

¿Cómo transcribir la frase mítica de Hans Topo? ¿"Yo decía bu-urns" o "Yo decía Bu-arns"?

martes, 5 de abril de 2011

Si fuera un gato, me dormiría sobre tu cara mientras duermes y morirías asfixiado. Pero como soy humano, me limito a ser pasivo-agresivo mediante la escritura.

jueves, 10 de marzo de 2011

"Su libro es banal y está mal escrito"

Mis textos son mis criaturas. Cierto, a veces tienen defectos, pero las madres también quieren a sus hijos aunque sean feos o tontos. Y es más, si estos hijos zoquetes y ofensivos a la vista consiguen muchas veces el encontrar a una mujer que les ame, ¿Por qué no iban a encontrar mis textos, defectusos como son, a lectores que los aprecien?

domingo, 27 de febrero de 2011

Frenadol




"*Achís* *tos, tos, tos*"
"Uy, ¿Te has resfriado?"
"Parece que sí"
El hombre del anuncio, mirando hacia la pantalla, habla con su pareja. El resfriado no es problema, se tomará un Frenadol, y listo.
Más allá de la pantalla, en el salón en penumbra, el chico suelta, entre dientes, un solo "je". La chica le oye, pese a lo ténue que ha sido el sonido: tiene la cabeza apoyada en el hombro del chico. La mano de ella, que había reposado sobre la de él, se desliza un poco, para acompañar sus palabras. Una caricia, la versión íntima de tocarle a alguien en el hombro con un dedo para llamar su atención. Con la mirada todavía en la pantalla, pregunta.
"¿Qué te hace gracia?"
"Nada, una chorrada." Él tampoco la mira a ella, y tras un instante de pausa, prosigue. "Es por los actores de doblaje. Él tiene la voz de Ángel y ella la de Buffy".
Ella sonríe también.
"¡Es verdad! No había reconocido a Ángel."
"Je, no me extraña... ¡Con lo bien que te cae!"
Sonríen. Vuelven a mirar la televisión, en silencio.
"¿Esto del Frenadol será verdad?"
"¿El qué?" pregunta él.
"Que sea tan efectivo. Porque..."
Él la interrumpe, riendo. "El odio que le tienes a Ángel es realmente patológico, ¿Eh? ¡Hasta desconfías de un anuncio con su voz!
Ambos ríen de esta broma privada.
"En todo caso, yo no me fiaría." Acaba ella, arqueando un poco la espalda con gesto perezoso. "Que te digan que es verdad no tiene por qué significar que lo sea."
Está medio tumbada el el sofá, con una pierna expuesta y la otra cubierta. Se estemece por una ligera corriente de aire frío, y la oculta. Suspira sin darse cuenta, de relajación, atenta a la televisión.
Él vuelve su mirada hacia ella. La mira.
"¿Qué?" pregunta ella tras unos instantes.
"Nada, que me alegro"
"¿Te alegras? ¿De qué?"
"De esto. Del sofá, de nosotros... De tu mejilla sobre mi hombro, de respirar y sentir el olor de tu pelo. De todo en general. De que sea verdad."

lunes, 20 de diciembre de 2010

Epi y Blas [ReFlogged]




(Artículo, polémico, publicado originalmente en Fotolog el 14-I-08)


Todos los conocemos. Epi es el naranja y Blas el amarillo. Me gustaban mucho de pequeño y, bueno... Los he redescubierto de adulto viendo "Juega conmigo sésamo" con mi hermana pequeña. Sus sketches son de los más adultos del programa, y a veces incluso me hacen reir! Eso se agradece cuando tienes que tragarte una hora de muñecos que, por mucho que me gusten visualmente los teleñecos (y me encantan), acaba siendo aburrida...

Resulta que Epi y Blas comparten piso... Y el imaginario popular ha decidido que son una pareja gay. No voy a intentar dar pruebas a favor ni en contra, aunque creo que Blas es demasiado soso como para sentir atracción por nadie, pero hay algo que me llama la atención sobre estas representaciones paródicas de Epi y Blas como gays... Blas es siempre un personaje dominante, a veces incuso maltratador o muy agresivo. ¿Es que, para parodiar, no se han mirado nunca los sketches originales? Blas es un ser soso que encuentra placer en temas como los desayunos, las palomas, los clips para papel o las cenefas. Un personaje sin iniciativa que, o rechaza el contacto humano (cuando está ocupado) o depende de los demás, buscando su aprovación o siguiendoles el juego. Es más, Blas es bastante limitado intelectualmente, comparado con su compadre Epi, por mucho que sus gustos grises y aburridos hagan que parezca más adulto. Pero quizás este sea el elemento que hace que lo representen como dominante... Parece más adulto y, bueno, tiene mucho vello facial, un portentoso unicejo, que frunce a menudo mostrando expresiones de agresividad o enfado que muy poco teleñecos son capaces de mostrar.
Por otro lado, Epi es agradable y habla entre susurros, no tiene la medio estridente- medio nasal voz de su amigo Blas, y es siempre amable y simpático. Y también es, cuando le conviene, un manipulador y un egoista, haciendo que Blas haga el trabajo sucio (aguantar las cosas pesadas cuando explica la diferencia entre pesado / ligero) o ignorándole para salirse con la suya. Además, le gusta mostrar este poder sobre Blas, haciendo largos juegos como el de adivinar partes del cuerpo cubriendolas con calcetines o no dejar que Blas lea un libro por tocar la batería, obligarlo a imitar ritmos y, al ver qu elo consigue ir haciendolos cad avez más complicados hasta hacer uno imposible... que consigue imitar. En ese momento, Epi deja la batería... Lo que quería era molestar a su amigo.
Por otro lado, sí que son amigos, Epi no pude dormir "si Blas no está". Pero sus personalidades son claramente las opuestas a las de las parodias...
Una escena de cama entre Epi y Blas sería:

(Epi y Blas, en la cama. Blas lee un libro)
Epi: Blas, acércate...
Blas: No, Epi, estoy leyendo este libro sobre líneas rectas.
Epi: Venga, será muy divertido.
Blas: ¡No, Epi, déjame leer!
Epi: Mira, lo primero que haremos será esto.
Blas: ¡Aparta! ¡Te he dicho que no!
Epi: ¿Quieres jugar?
Blas: ¡Quiero leer mi libro!
Epi:¿Haremos como que te resistes, vale?
Blas: ¡Para ahora mismo! ¡Déjame!
Epi: Lo haces muy bien, Blas. Parece que te estés resistiendo de verdad.
(Blas sigue quejandose y Epi lo ignora.)
Blas: ¡Que pares! ¡Te he dicho que no quiero jugar!
(Finalmente, Epi termina)
Epi: Oh, qué pena. Ahora te tocaba a ti, pero si no quieres jugar...
Blas: No, espera, ahora que ya estabamos...
(Epi se da la vuelta y se cubre con la manta)
Epi: Buenas noches Blas, hasta mañana.
Blas: ¡Epi! (Le da un emujón, para despertarlo) ¡Epi, despierta!
(Blas mira a la camara y suspira, exasperado. Fin del Sketch.)

Así que ya lo sabeis. No os fieis de los muñecos naranjas y de aspecto inocente.

Se despide, aburrido a media tarde, Carlo Gallucci

jueves, 16 de diciembre de 2010

Rec 2




SPOILERS

Hace un año vi Rec, ¡Y aunque no sé donde escribí sobre ello, sé que lo hice!
En todo caso, hoy he visto Rec2, y la verdad es que he quedado agradablemente sorprendido. Agradablemente porque cuando salió, me dijeron que era mala, y algunos entendidos en la materia incluso explicaban que probablemente era por culpa de los problemas que hubo durante el rodaje de la película...
Y, hay que admitirlo, es peor que Rec. Rec es una estupenda película de terror-comedia, con una mala leche y una ironía considerables, que tiene momentos de verdadero miedo y momentos de parodia de la sociedad barcelonesa muy bien encontrados. Y, claro, hace un ejercicio de simular una captación sin manipular de la realidad, una diégesis a lo Blair Witch Project muy interesante. Y aquí es donde hay un cambio importante en la segunda, pues el juego es mucho menos severo: Aquí hay créditos al principio, hay alguna pijada demasiado sofisticada para que nos la creamos y, lo más importante, las cámaras que se usan marcan los tres actos de la historia... ¡Y aunque la arquitectura vista puede ser bonita, sin duda rompe con la pretensión de realismo de la primera!
Pero no demasiado. Y ahora podría (o más bien, empezaría pero me cansaría y no lo haría, es decir, NO podría) analizarla un poco más a fondo, pero sólo diré unas pocas cosas.

-Marble Hornets-

Nada de volver a decirlo todo. Me tomo la libertad de mandaros a mi artículo sobre el uso del sonido en Marble Hornets (que por algo me valió una matrícula de honor en la asignatura en cuestión). Más allá de fardar de nota (¡Las buenas notas son una rareza para mi, dejadmelo disfrutar!), ver esta película después de haberlo escrito me ha permitido ver como, en mayor o menor medida, los utilizan TODOS. Probablemente también sea así en la primera, pero es que no había hecho el análisis todavía cuando la vi.

-La comedia-

Al empezar a verla, ha habido una cosa que me ha preocupado: No había comedia.
Rec abre con las tomas falsas de una periodista asqueada con su trabajo, fingiendo la jovialidad de los presentadores de programas tipo España Directo para después romper con todo al equivocarse. Aunque no sea Mr. Bean metiendo la cabeza en un pavo, es humor.

Rec2 abre con los geos comprobando las cámaras. Cierto, hablan de futbol. No sé yo si es humor, pero lo que sí que sé es que el argentino ya empieza a ganarse su final en esas escenas, tocando el ovámen al personal (y ya hablaremos más de esto luego).
La película sigue, y no hay chistes. No hay ironía. Solo Geos, químico-místicos encubiertos y monstruos. Vale, ver a los vecinos de la primera en modo zombi me hace sonreir, porque los reconozco... pero eso no es humor, es la clase de sonrisa de quien ve a un conocido pasando por detrás de la cámara durante el telediario.

Pero acaba el primer acto y vemos al segundo grupo: Un grupillo de niñatos pijo-chungos de acento claramente barcelonés enganchando cohetes a una muñeca hinchable (¿Los niños que no pasaron el cásting de 'Doctor Beirut' recreando un gag eliminado de 'Resacón en Las Vegas'?). Y un hombre patético, con un extra de comedia si se tiene en cuenta que está casado con la mujer metomentodo y odiosa de la primera, que cuando le muerde su mujer zombificada se toma los medicamentos que había comprado para su hija porque tiene que "parar la infección". Me he partido. Ese, ese es el humor trágico/patético de la primera. Me he alegrado mucho de que estuviera.

-Síntesis-

Pero debo decir que cuando ha empezado, ya he sabido lo que habían hecho los amigos de Rec. Se habían marcado un Aliens. Y creo que es una decisión muy buena. Pero no solo un Aliens, sino que esta película reúne un montón de referencias. Si supiera de cine, podría hacerme más el listo y decir que Balagueró y Plaza han consumido clásicos del terror y la ciencia-ficción y eso se ve en la película... aunque puede que no sea intencional, qué sé yo. A lo mejor tienen los referentes tan asumidos que les es imposible esquivarlos. Pero hay Exorcista, hay películas de Zombis, de fantasmas, hay un elemento Krueger, en los curas torturaniños a los que se les vuelve todo del revés. Incluso está el factor T-rex de Jurassic Park. Y, si queremos buscar un referente distinto a los aliens de Alien y compañía, podemos irnos a Stargate, pero el caso es que hay ecos de cosas, pero son ecos que funcionan estupendamente.
¿Cómo era eso de alzarse sobre hombros de gigantes? Es una cita que me encanta pero que nunca miro como es en realidad. Quizás mejor así, me entusiasma citarla mal.

-La moraleja-

Más allá de los referentes, aquí hay dos elementos muy claros. El primero es que el mal no puede ser vencido... O, si le damos una vuelta de tuerca, que al luchar contra un monstruo, te vuelves un monstruo y que por ello el mal no puede ser vencido. ¡Conclusión clásica donde las haya!

Pero este elemento funciona básicamente para los curas y la china cudeira (¿Cómo se llama la niña?). Los sacerdotes, para hacer el bien y vencer al diablo, torturan a niños, es decir, se vuelven malvados* y acaban provocando todo el desastre. ¡Pero los demás no son más que víctimas sin nada que ver en el asunto!

En la primera no, pero en la segunda hay una moral muy puritana y anticuada (y, por lo tanto, muy adecudada y tradicional para una película de terror): Si desobedeces, sufrirás un castigo.
En esta película, todos los que desobedecen a quien manda sufren terribles consecuencias. No importa si, como los niñatos, desobedeces por rebeldía (rebeldía burguesa, pues a la que abofetean al niño el tipo quiere irse... PERO YA ES TARDE. Chan chan chaaan), por amor y desesperación, como el padre patético, por piedad, como el bombero, o por cuestionar la autoridad constantemente, como el geo argentino. Si desobedeces, lo pagas.

Y, en fin, creo que esto es todo lo que se me ha ocurrido mientras veía la película. Sea mejor o peor que la primera, he disfrutado viéndola.

Ah, bueno, he recordado eso del suspense según Hitchcock, lo de que se puede crear haciendo que el espectador sepa más que los personajes, cosa que se consigue claramente si el personaje está a oscuras y no ve al monstruo pero el espectador sí.
Pero, claro, siempre cito esta idea, así que, en el futuro, podeis aplicarla por defecto a todo lo que critique, sea lo que sea.


*Vamos a suponer que la iglesia es una entidad buena.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Short dick man [ReFaced]



Detestable canción que, sin embargo, narra una épica historia de superación de las propias limitaciones, aunque con final abierto. Como poco, deberían hacer una película. El nuevo ciudadano Kane.

martes, 7 de diciembre de 2010

Ya sé kung fu. Guiño guiño.

Facebook tiene anuncios infames, entre los cuales los que son fotomontajes extraños y rusas semidesnudas para promocionar tests de inteligencia. Pero, más allá de estos clásicos, a veces se encuentran extrañeces independientes.
Hace unos minutos, facebook me ha anunciado... esta cosa.



Un taller de... ¿Kung fu sexual?

Repitámoslo lentamente. Kung fu sexual.

Mi mente podrida de dibujos animados invoca, al instante, la sonrisa bobalicona de Hong Kong Phooey, pero incluso sin esa imagen mental la cosa suena bastante rara. Pero, qué sé yo, a lo mejor es sólo un titular para captar la atención. Conmigo ha servido, al menos, para que me fijara en el anuncio... Y, para empezar, que intentase descifrar la imagen que lo acompaña. En un primer instante, he pensado en las flores negras / alcachofas que hacen de portada a un disco de Massive Attack, pero luego he visto que no, no eran flores, sino una extraña simetría grisácea, una especie de raro arabesco. He desviado la mirada hacia el texto, satisfecho con esa mediocre explicación, para leerlo.
Como no soy capaz de procesar los números con naturalidad, lo primero que he identificado han sido los elementos "maestro en sexualidad taoísta" y "Jerónimo García". Cuando leo "maestro en sexualidad taoísta" pienso en una especie de shaolin/dalai lama de paisano, un poco como el ridículo chino de Vivesoy. Un señor Miyagi que aparece con aires venerables a explicar, con un español roto e impreciso, cosas sobre concentración y disciplina en el sexo. Pero... ¿Este duende tortuga se llama Jerónimo García? Como el whisky del país, no me da buena espina. Del docto Yoda de carne y hueso, la imagen mental evoluciona hasta un melenudo hippioso que admira la cultura oriental o, aún peor, un friki gordinflón y desaseado que ha profundizado en el sexo taoísta.

Se trata, claro, de lo que yo llamo "efecto restaurante chino", en el que los camareros de un chino deben ser asiáticos aunque su origen se encuentre media asia más allá del de los platos que sirven. Si alguien me va a hablar de sexo taoista, mejor que sea un chino bajito. Si no, no me fío, espero una versión adulterada, o del todo inventada, de alguna clase de filosofía vagamente orientalizante pensada para sacarle el dinero a pobres inocentes preocupados por su vida sexual que, incapaces de encontrarle soluciones en el ámbito occidental, buscan respuestas en la vana magia de Fu Manchú.

Pero, al margen de esto... ¿Qué será el Kung Fu sexual? Porque yo, al menos, relaciono el Kung Fu con estilos de lucha basados en movimientos de animales. ¿Será sexo imitando también estos movimientos? Porque entonces ya aviso: paso del estilo mantis.

¡Pero, pese a todo, esta idea animalesca no tiene en cuenta que en el cuerpo del anuncio se habla de sexo taoísta! Y, claro, la mayor parte de lo que conozco sobre el Kung Fu sale de Kung Fu panda... así que creo que hace falta documentarse más.

Según la Wikipedia (La que está en inglés, la única que vale la pena consultar) el kung fu son:

Chinese martial arts, also referred to by the Mandarin Chinese term wushu (simplified Chinese: 武术; traditional Chinese: 武術; pinyin: wǔshù) and popularly as kung fu (Chinese: 功夫; pinyin: gōngfu), are a number of fighting styles that have developed over the centuries in China. These fighting styles are often classified according to common traits, identified as "families" (家, jiā), "sects" (派, pài) or "schools" (門, mén) of martial arts. Examples of such traits include physical exercises involving animal mimicry, or training methods inspired by Chinese philosophies, religions and legends. Styles which focus on qi manipulation are labeled as internal (内家拳, nèijiāquán), while others concentrate on improving muscle and cardiovascular fitness and are labeled external (外家拳, wàijiāquán). Geographical association, as in northern (北拳, běiquán) and southern (南拳, nánquán), is another popular method of categorization.

Y el taoísmo:

Taoism refers to a variety of related philosophical and religious traditions that have influenced Eastern Asia for more than two millennia,[1] and have had a notable influence on the western world particularly since the 19th century.[2] The word 道, Tao (or Dao, depending on the romanization scheme), roughly translates as, "path" or "way" (of life), although in Chinese folk religion and philosophy it carries more abstract meanings. Taoist propriety and ethics emphasize the Three Jewels of the Tao: compassion, moderation, and humility, while Taoist thought generally focuses on nature, the relationship between humanity and the cosmos (天人相应), health and longevity, and wu wei (action through inaction), which is thought to produce harmony with the Universe.[3] The fundamentals of this belief lies within the Xiuzhen Tu.

Empezando por este último, se me ocurren tres cosas. ¿Quizás el sexo taoísta se basa en la compasión, la moderación y la humildad? Eso... ¿Eso cómo se traduce en la cama? ¿En este taller te enseñan a sufrir por tu pareja, hacerlo poco y no fardar?
No suena demasiado interesante. Y el asunto es aún peor si estas técnicas se basan en el wu wei, "la acción a través de la inacción". Para enseñarme a no hacer nada en la cama no me hace falta un falso chino, muchas gracias. ¡Quizás la clave no se encuentre en el tao, sino en los dos enfoques del kung fu!

Fue en este momento de la reflexión cuando, al volver a mirar la imagen, me di cuenta de que se trataba de dos individuos entrelazados de una de las formas más raras en las que he visto entrelazarse a gente, incluyendo a hermanos siameses. Pese a todo, esta imagen conecta directamente con el interés del kung fu por controlar mejor el cuerpo y los músculos... Y seguramente también la energía interior, porque vaya, todo lo que ayude al contorsionismo es poco.

¿Estaba en lo correcto?

Al volver a mirar la imagen, releí también el texto. Entonces sí que procesé los números.
Un taller de dos días. Que dura 12 horas.

Ahora lo entiendo. Al final resulta que "sexo taoísta" y "kung fu sexual" son otras formas de llamar al sexo tántrico.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Fragmentos nunca colgados.

Entradas que dejé de escribir, y abandoné... pero que el blogger guardó como borrador mientras las escribía.

A falta de inspiración, habrá que conformarse con rascar el fondo costroso del barril:

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"Flashback"

Siguiendo un link, desde la página web de un dibujante de cómics que siempre le había gustado, había encontrado la de otro comiquero con un estilo que le pareció muy atractivo. Koreano, sus dibujos tenían poco que ver con los que se relacionan con oriente, de ojos brillantes y pelos puntiagudos,

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"Yum"

Cuando abrió la puerta del bar, el apagado murmullo nocturno del barrio desapareció bajo una capa de jazz clásico. Ya había estado una vez en ese local, una especie de taberna de Moe con humos de intelectualidad pop clásico. Fotos y fotos de músicos de Jazz, pósters de películas pulp que ni el propio director, cuando aún vivía, recordaba haber hecho, pósters de películas pulp modernas, de la mano de Tarantino, fotografías evidentemente artísticas, porque estaban hechas en blanco y negro...
Había mirado el reloj de pulsera antes de abrir, y le había indicado que llegaba tarde. Por ello le sorprendió que, de los 22 invitados a la cena, sólo hubiese cuatro de sus amigas sentadas en una mesa desértica. El vacío se notaba todavía más por el hecho de que el bar era claramente pequeño para la cantidad de mesas que tenían instaladas y, además, porque el ambiente estaba dominado por el humo reptante y rollizo de docenas de cigarrillos encendidos.
Abriéndose paso con dificultad, se acercó a sus amigas. Alzando la mano, sonrió para saludarlas.
Una a una, les dio un par de besos en las mejillas, como manda la convención. Se sentó. Al borde del grupito de mujeres.
A su derecha, Ana. Una chica de altura equivalente a la longitud de su nombre, con una densa melena negra y gafas de pasta a juego. A la derecha de esta, Laura, a la que nadie en su sano juicio llamaría gorda, aunque tendría que estar borracho, además de loco, para considerarla delgada. Delante de ella, intentando controlar la avalancha de rizos dorados que se le desparramaba por todas partes, Sara. Y al lado de Sara, delante de Ana, Ester. Muy maquillada, de cuerpo quebradizo excepto donde otras se habrían puesto silicona, sonreía ante el mensaje que había recibido en el móvil.

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"Perdida"

Sonrió ante la canción que acababa de empezar gracias a la reproducción aleatoria del Spotify. "I feel burly", de los Bag Pipes. En realidad le hacía gracia por el videoclip, en el que un ser enorme y grasiento devoraba uno a uno a distintos cantantes, parodia de famosos reales, que le plantaban cara seguros de que su excelente físico les permitiría vencer al ser. Acababan masticados, entre sus fauces, hasta que el ser, cada vez más grande, acababa siendo el alma de la mayor discoteca del mundo, amado por todos los clubbers y ligando como un loco. Así, contado, quizás no parece gran cosa, pero en realidad era muy gracioso.

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[Sin título]

Lamiendo el borde inerte de la botella de Nestea (sin azucar) con los ojos cerrados, tuvo la impresión de que algo variaba el peso del recipiente. Abrió los ojos. Dentro del tubo de plástico, una mujer salvaje, pequeña y pálida, que se movía nerviosa balanceando los harapos blancos y polvorientos que la cubrían.
Asustado, Marcos soltó la botella, que rebotó en el escritorio y rodó por el suelo. La mujer salvaje presionó con fuerza brazos y piernas contra el plástico, para hacerse el menor daño posible, y cuando su carcel plástica se paró, se debatió intentando pasar por el cuello de ésta. Aunque era mucho más ancho que el de las botellas normales y corrientes, era pequeño para ella: como un barco en una botella, parecía demasiado grande para haber existido antes fuera del recipiente pero, en cambio, debía de haber entrado en él de algún modo.
Marcos la observó un rato, muerto de miedo. Después se acercó, como un artificiero aproximándose a un explosivo, y la alzó con cuidado. La mujer salvaje golpeaba las paredes transparentes que la retenían pero, Marcos percibió, sus golpes parecían no tener ninguna clase de efecto: ni afectaban al plástico ni hacían ningún sonido. Aunque la furibunda figura vociferaba también con fuerza, era incapaz de oir que hiciese el más mínimo ruido.

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Ahí las teneis. Ni siquiera recuerdo a donde iban la mayoría de estos textos.

Ahora que lo pienso, este post no es tan distinto de mis narraciones de sueños, no?

¿Qué tengo? De tó.

Tengo actualizaciones pensadas sobre temas morales, el valor de la vida humana, sobre el aborto, sobre las células madre. Reflexiones que llevo tiempo haciendo y que quiero poner por escrito. Y así llegar a terminarlas, porque nunca acaban. Empezaron cuando, hace años, una amiga mía, de personalidad dulce y naive, defendía el aborto porque "esos bichos no son personas, son monstruitos". La retomé cuando mi hermano estudió derecho romano, en el que se estipulan las condiciones para que un ser fuese considerado humano en un mundo potencialmente habitado por monstruos, dioses, semidioses y demás parafernalia de origen helénico. Y pareció que llegué a una conclusión satisfactoria hasta que, hace poco, el peso de uno de los agujeros de mi argumentación, mi defensa moral de la eutanasia, fue suficiente como para llevarme a una segunda reflexión seria sobre el tema.

Tengo ganas de hacer una reflexión sobre cine, cultura, géneros y referentes generacionales a raíz de "Scott Pilgrim contra el mundo". Hablar de videojuegos, de Lady Gaga, de Zombis Party y Arma Fatal, de mi amor por los ocho bits, del capítulo del libro "Adaptación" que habla de la adaptación de videojuegos.

Tengo ganas de hacer reflexiones, de decir cosas interesantes, de escribir en el blog. De escribir algo más que sueños, me refiero.

Pero me siento atontado. Incapaz de escribir (y de hablar) usando las palabras correctas. Y no usar sonoridades parecidas, traducciones literales del inglés y demás deformaciones que plagan mi redacción actual.
Ni siquiera recuerdo lo que he soñado esta noche.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Sueños, de nuevo.

Un pequeño y anticuado vestuario. En este episodio, el de las mujeres estaba en obras, y Jerry, George y Kramer ofrecían a Elaine compartir el de hombres. Ella, con sonrisa sarcástica, aceptaba, pensando que ellos tendrían mucha vergüenza.
No la tenían. Empezaban a cambiarse, como si nada, y a pasar a la ducha por turnos, mientras Elaine se sentía tremendamente incómoda, pero no quería demostrarlo. Mientras todo esto ocurría, un George tapado unicamente con una toalla hacía varias cosas, como llamar por teléfono o peinarse, con objetos que momentáneamente parecían penes, hasta que se descubría que no.
"George, debo decirte que me gusta como, en este episodio, te hacen sacar todas estas cosas para captar de pronto la atención del público. '¿Se están atreviendo a enseñar el pene de George en antena?' y bam, no, era un teléfono. Muy gracioso"
"¡Sí, es cierto, nuestros guionistas son buenísimos!"
Entonces Elaine estallaba, diciendo que esto era intolerable, que que amigos se cambiasen juntos en un vestuario no era normal, y que estaban simulando comodidad solo por no admitirlo y dejarla mal a ella.
Mi turno para ducharme ya había llegado, ahora que Kramer había regresado de debajo de la ducha. Me metía, con una toalla al cinto, mientras él le contestaba a Elaine con su desparpajo habitual.
La ducha era, en realidad, un sistema subterráneo de salas embaldosadas. Al llegar a cierta puerta, semiabierta, te veía dento, eso sí, completamente tapada con una toalla. Nos veíamos, y te sorprendías, pero no me dejabas acabar de disculparme por haberme equivocado y haber entrado en las duchas durante tu turno. Le quitabas importancia al asunto con ese tono y esa mirada gacha que usas siempre para demostrar desinterés.
"Toma, tu duchate aquí" decías mientras me encendías la ducha de un manotazo, pegándome al cuerpo con el agua la toalla que llevaba puesta "que yo ya me iré a la sala del agua caliente".
Era un pequeño edificio de una planta lleno de vapor que, por alguna razón, se llamaba 'sauna alemana'. Y, sí, he dicho edificio. Más allá de la esquina donde te había encontrado, se extendía una enorme sala de duchas completamente desproporcionada. Era, de hecho, una versión embaldosada y con techo de una cancha de basket, no muy distinta de la que hay frente a la biblioteca de mi alma mater, pero con duchas de vestuario en las paredes. Incluía a la población marginal que acude a la versión real del lugar para encestar un rato. Y, al fondo, el edificio.
Te veía alejarte, entre la muchedumbre, perfectamente distinguible porque eras la única de blanco (por la toalla) entre una multitud de ropajes callejeros. Pero de pronto, desaparecías. Me había distraído una chica vestida también con una toalla, pero que encima llevaba una sudadera azul cielo. Por un instante creí que eras tu, lanzando la pelota. Pero no. Era una muchacha de piel muy morena y larga melena, que jugaba al basket con amigas de constituciones completamente distintas.
Nunca te veía llegar a la 'sauna alemana', pero imagino que es allí donde estabas.
De entre la multitud, un negro ochentero, alto y delgado como un poste de teléfonos, se acercaba con andares elásticos. Llevaba una gorra ridícula y un chándal chillon, fucsia, verde y amarillo pese a ser solamente azul marino. En vez de hablar, rapeaba, y pese a que las palabras que yo oía no eran amenazantes, sabía que estaba marcando territorio porque la chica a la que miraba, la de la sudadera azul cielo, era su novia. Me asustaba este gigante enfadado y pendenciero, y me sentía indefenso desnudo y empapado, lejos del vestuario y sin saber dónde estabas después de tu desaparición. Y Sabía que rap habría sido una clara amenaza de haberlo escuchado en versión original, pero el doblaje era malísimo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Sueño del 15-10-2010

Mi sueño empezaba en una cocina. Me comía una pizza entera y luego recordaba que no debía, que estaba haciendo una cara y estricta dieta de batidos de proteínas, pero en el momento me había olvidado.

En uno de esos cortes abruptos de los sueños, me encontraba en un pueblo. Mi enamorada me había invitado a conocer a sus familiares rurales, que habían venido a recibirnos. Todos se me adelantaron para entrar en la casa, en un enorme recibidor con un asiento arquitectónico dónde estar al fresco y conversar, una especie de cocheras reconvertidas. Pero antes de meterme allí, veía a los perros, un montón, "ya sabes que en el campo tenemos muchos perros", me decían los parientes pueblerinos. Eran todos enormes, peludos, magníficos... pero no eran nada ante un ser que convivía con ellos. "Otro perro" que no se movía con la energía afable de los cánidos, y en vez de con su trotar alegre, contaba con los lánguidos movimientos de un felino. La cabeza, de morro cónico, estaba dominada por dos ojos azules y penetrantes, tan puramente humanos que eran inhumanos. El cuerpo, más de esfinge que de can, se desperezaba lentamente mientras mantenía su mirada fija en la mía. Sonrió, con sus dientes finos y punzantes como agujas. Me paraba a observarlo, y por ello me adelantaban los perros y los parientes, y mi enamorada. Cuando, al fin, me decidía a seguir caminando, le oía decirme -o eso creía- "¿Qué te pasa, Carlo?", con una malignidad y frialdad infinitas.
Entraba en la cochera, y buscaba a la chica entre toda la parentela, pero no la había encontrado todavía cuando el can-esfinge me atacaba. Su cabeza se había dividido en dos y, desde atrás, me había atrapado las manos con su boca terrible. Una abuela me decía, con total calma e indiferencia, que era lo normal, que había atacado a otros chicos antes que a mi. Estos de ciudad desconocemos todo lo que se hace en el campo, oiga. La presa empezaba a causarme pinchazos dolorosos, pero eso no era nada, había de llegar a amputarme las manos.
La buscaba a ella entre la gente, y finalmente allí estaba, sentada, como uno más.
Los dientes se empezaban a clavar en mis manos indefensas. Esperaba que ella dijese algo, que parase este salvaje ritual rupestre. No lo hacía. Seguía sentada, mirando fijamente, con la misma mirada del monstruo antes de que me atrapara, aunque sus ojos eran de un brillante marrón dorado en vez de azules. Sentía cómo los dientes del ser penetraban la carne que rodeaba mis uñas, haciéndolas salirse del sitio.
Ella me miraba todavía, en silencio y llena de satisfacción. Llegó a esbozar una sonrisa no consumada.
El ser seguía mordiendo.

En otro corte, me econtré en la cocina de mi casa. Insultaba a mi padre hasta que quedaba arrinconado en un rincón y echaba a llorar.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Simbolismos evidentes.

Esta mañana estaba decidido a transcribir el sueño que he tenido. Evidentemente, ya no recuerdo la gran cantidad de detalles que había, pero sí se me han quedado los motivos básicos por lo que lo quería compartir: Un simbolismo tan clásico como evidente.

Después de un viaje en familia (sueño con viajes cuando tengo que hacer trabajos y cosas por el estilo), en el que mi hermana era un bebé y mis padres estaban extrañamente risueños (y más en un road trip de estos, que les ponen de los nervios), llegábamos a un lugar que resultaba ser francófono. Vamos a una farmacia, a comprar unos plátanos para comer, y a continuación vamos al hotel. A Santiago y a mí no nos gusta la habitación que nos dan, pero en fin, salimos un rato creo que a comprar cómics, pero no estoy seguro, y Santiago vuelve antes que yo. Cuando yo regreso, me dice que ha encontrado otra habitación. No tiene número, por lo que no hace falta tarjeta para entrar, y es grande y lujosa.
Hacia la mirad del pasillo de nuestro cuarto (que está en la esquina), algo más allá del mostrador (porque hay uno en cada piso, tipo hospital), hay una especie de distribuidor largo, con dos puertas. Una a medio trecho y una, doble y abierta, al final. Esa es la del cuarto que Santiago nos ha conseguido. Grande, con unos acabados lujosos, blancos duros y brillantes (nada que ver con la moqueta húmeda y los tonos apagados del cuarto que nos había tocado). La cama, aunque es de matrimonio, es una maravilla. Me preparo para dormir, en calzoncillos, porque es verano. Santiago ha cerrado la puerta con pestillo, y nadie sabe que estamos allí, ni siquiera nuestros padres profident. A mi me da cosa, y no me habría atrevido a hacerlo, pero el Santiago decidido ha buscado el cuarto, lo ha preparado todo y me ha convencido de ir.
¡Qué cama tan cómoda!
Pero, tumbado para dormir (lo normal sería que Santiago también estuviese en la cama, pero no) empiezo a oir ruidos raros. Gruñidos. Gemidos. Golpes en la madera.
Santiago, que no sé dónde está pero está cerca, me cuenta que parece ser que en ese cuarto cerrado que hay en el distribuidor vive encerrada la hija retrasada del rey de Francia. Veo la puerta, doblándose, como de goma. En la rendija que queda, se ve una mano como la de ET pero con piel finísima, empujándola con los dedos como ramas bulbosas. Gruñe y gime como un grotesco retrasado mental de película. La luz de su cuarto es rosa, hay algo de vapor, y hay algo de sexual en ella. La tienen ahí encerrada porque no quieren que nadie la vea, es secreta. Y ella intenta escapar, pero no puede. Su presencia es enorme, como la de un lémur gigante, un monstruo encerrado, una especie de dragón blando, idiota y con olor a melocotón.
Como ya sé qué es, duermo tranquilo. No se me ocurre preguntarme como es que Santiago sabe todo esto, especialmente si es un secreto de la realeza francesa.

A la mañana siguiente, despierto con Santiago en la ducha. Sale de ella, vestigo y repeinado, y anuncia que se marcha a ver qué hacen nuestros padres. Quita el pestillo y se va. Me dispongo a ducharme, me quito los calzoncillos, cuando caigo en la cuenta de que no tengo ropa para después de la ducha. Incluso los calzoncillos que me acabo de quitar han dejado de existir.
Me enfundo en el albornoz y salgo, pasando por el lado de la puerta cerrada, hasta llegar al mostrador de la planta, donde una guapa recepcionista me atiende con una candidez enorme. Me abre la puerta del cuarto donde se supone que debía dormir, y donde está la maleta. De hecho, me da la llave magnética. No sospecha que he dormido donde no debía.

Pero, cuando entro en el cuarto con número, encuentro dentro a Santiago... Y a un hombre idéntico a Oscar, pero vestido de detective. Tiene a Santigo cogido por el hombro, y con la mano que tiene libre, me muestra su cartera con la placa. Pese a que tiene el aspecto de Oscar, no es él, y solo lo reconozco ahora que estoy despierto. En ese momento era un detective de la policía muy enfadado y que nos había pillado. Y yo ya no estaba en el cuarto con número, estaba de nuevo al lado de la cama de matrimonio de la cama que no debía, sin ropa, solo con el albornoz. El policía seguía con Santiago en una mano y la placa en otra. Me informaba de que la habiamos líado. Que la hija retrasada del rey era un secreto de la monarquía francesa, y que por ver su cuarto, ibamos a ir a la cárcel. Mientras hablaba, veía de nuevo la mano grande y nudosa empujando la puerta medio de goma, con sus vapores, sus olores afrutados y su luz rosa. Cuando el poli acabó de hablar, me desperté.

Normalmente me despierto en momentos de tensión de los sueños, cuando estoy acorralado, pero esta vez me he despertado con ganas de saber qué pasaba. Me he maldito a mi mismo por despertarme siempre en estos momentos. Pero, pensándolo, este sueño ya me lo ha dicho todo. Y el simbolismo básico está claro, en un sentido básico de la mente freudiana:
Yo soy... bueno, el ego.

Este Santiago es una manifestación de las pulsiones que mi subconsciente no consigue controlar, y toda la zona donde vive encerrada la hija monstruosa, con sus habitaciones adyacientes, es el subconsciente lleno de monstruosas pulsiones que, en este caso, tienen un claro componente sexual. Y el detective es el superego, claro.

Curioso que el superego no hayan sido mis padres, idiotizados en este sueño, ni un profesor (bueno, Oscar fue mi profesor, pero es basicamente mi amigo... Y en este caso no era él, solo era su físico), y que en cambio Santiago venga a ser un guía "negativo". De algún modo, es la parte de mi ego que está en la frontera del id, donde a veces hay fugas.

Y me ha faltado mi típico psicopompo positivo, encarnado siempre en hombres negros estereotípicamente (y hasta racistamente) africanos, perfectos ejemplos del "magical negro".

Podría entrar en más detalles, como por ejemplo que ese día el dedo de ET se había sexualizado porque había leído una broma en la que se decía que lo había usado para poner huevos en Elliot, antes de largarse, pero da igual. El caso es que era un sueño importante (como todos mis sueños importantes, tiene olfato y tacto) y por eso me ha impresionado al despertarme aunque no lo hubiese entendido.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Música, Audiovisual i Posmodernitat

Mi trabajo para Radigales. Notareis que incluso aquí hago referencia a Philip K. Dick.

"Música, Audiovisual i Posmodernitat.

1– Processant el curs
Aquesta assignatura, que preten reflexionar sobre la música a la posmodernitat (i, en conseqüencia, requereix reflexionar sobre la música en relació amb d’altres elements, com l’audiovisual i la tecnologia o la música en altres contextos culturals), té una serie de temes i de conceptes que es repeteixen. En pensar en l’evolució històrica del fet musical, s’acaben recuperant idees que s’esgrimeixen en la reflexió sobre el videoclip. Quan parlem dels efectes que tenen sobre el consum cultural les noves tecnologies, es repeteixen algunes consideracions que ja s’havien expressat en parlar dels estereotips sobre la música clàssica.
Per aquesta raó, per tractar els continguts de l’assignatura, sembla més lògic guiar-se per criteris temàtics que per un ordre purament cronològic.
De la mateixa manera, el més interessant per aquest tipus de treball és la de condensar les reflexions i conclusions a les que s’ha arribat, en comptes de fer de taquigrafista de jutjat i apuntar cadascuna de les coses que s’hagin discutit durant el curs. De fet, el viatge intel•lectual i de reflexió colectiva que es van fer a classe durant la durada del curs són similars al que s’espera d’aquest treball, que a més de recollir idees del curs, ha de de servir per recopilar les reflexions de l’alumne en concret, en relació tant amb el que s’ha dit a la facultat com amb les seves pròpies experiències.
En tot cas, les reflexions no es deslligaran del dit a classe, evidentment, ni tampoc forçaran un ordre diferent al del propi ritme de l’assignatura. Mentre sigui coherent, l’ordre proposat a classe es correspondrà amb el del treball en aquest intent per pensar sobre la música i la posmodernitat. Però sempre amb la meva lent personal i centrant-se en els aspectes de l’assignatura que m’han resultat estimulants intel•lectualment (la qual cosa no vol dir que m’hagin fet arribar enlloc, només que m’han fet pensar!)

2- La música com a objecte d’estudi
Així doncs, per parlar de música, sembla que el primer que s’ha de fer és, precisament, definir què és la música. Després d’una serie d’intents per part dels alumnes de definir-la, on van apareixer conceptes com el de so, estructura, art, emoció i creació, es va arribar a la definició canònica:
La música és un mitjà de comunicació que es transmet a través del so, que s’encarna en una cultura i que no sempre és art. De fet, aquesta comunicació pot ser artística o comunicativa.
Aquesta idea té un punt d’interés molt important: elimina l’artisticitat de la música com a condició necessària. El lloc comú és que considera el compositor com a artista, però, com es recordava a classe, també és música, per exemple, una ràfaga de radio i, en canvi, no te cap intenció artística al darrere.
També és interessant, en aquest sentit, que no parli de melodia en cap moment. Com es va dir després durant la classe, resulta que la melodia, tot i tenir els seus inicis al tratre grec, va passar a ser tan important per causa de la cultura judeocristiana, que va eliminar el ritme (perquè el ritme porta al moviment, i no a la contenció) i es va quedar amb la melodia. I, en una inversió curiosa del paper de l’esglesia, el ritme va tornar a la cultura occidental de la mà dels negres cristians i del seu gospel, que fusionava la religió amb els ritmes africans que havien sobreviscut intactes perquè no s’havien vist ofegats per cap esglesia.
Tot aixó és un exemple notable d’un altre dels elements interessants de la definició, la que fa referència a la relació estreta entre una cultura i la seva música.

Potser no fa arribar a conclusions escandalitzadores, pero aquesta definició permet crear un marc ampli pero amb límits clars, perfecte per treballar amb un cert rigor un tema tan instintiu i “expandible” com el de la música.

És important la idea que els jingles publicitaris no son música artística, perquè la seva intenció és de memotècnia, ni tampoc les músiques de cultures tribals que es comuniquen a través de ritmes, perquè la intenció no és artística sino comunicativa.
La música artística és la que està pensada per expressar, per emocionar sensorialment, crear una experiència emocional i estètica. La música no artística està pensada per fer altres funcions. Però hi ha un fet comú. Estan pensades.
Entrem a un altre territori per definir la música. Si abans hem decidit que la podem dividir en música artística o no artística, ara veiem una altra forma per discriminar-la, que en deriva. Perque, si la música fos simplement artística, els purs criteris de crítica estètica servirien per saber quina és vàlida i quina no... però com podem saber-ne la qualitat quan l’art és només una de les seves intencions?
Decidint si es tracta d’obres bones o dolentes i efectives o no efectives.

Si una peça és bona o no ho és es basa en una qüestió bàsica: Que sigui producte d’un pensament, és a dir, que es comprometi amb certes idees i que la forma que prengui sigui fruit d’una reflexió i respongui a una intenció.
L’exemple de classe, sorpenentment polèmic, va ser la famosa “Cançó del Cola-Cao”. Es tracta de música dolenta perquè no respon a res, és com és per comoditat, imitant un estil anticuat sense cap motiu en concret. Simplement és una cançoneta memorable. Però aquí és a on apareix el segon criteri, el de la utilitat: La cançó del coca-cao és dolenta, però útil. Moltíssim, de fet, tenint en compte que tenia un objectiu, el de ser recordada per, així, recordar la marca. Si un considera els anys que fa que circula i la posició sòlida que té a la cultura popular espanyola, és evident que pot ser tan dolenta com vulgui però que excel•leix a l’hora de l’efectivitat.

Tot aixó, però, em crea certes preguntes. La música, com a acte comunicatiu, potser l’únic que necessita és ser efectiu? Sempre que la manca de reflexió intel•lectual en la formació d’aquest missatge no comprometi la seva efectivitat, quina necessitat té seguir algun criteri més enllà del d’aquesta efectivitat? (És a dir, i seguint un exemple de classe, quina importància tindria que jo em posés a parlar català del segle XV sense motiu sempre que el missatge que vull transmetre arribi adequadament al meu interlocutor?) Si no suposa un soroll comunicatiu, no sembla que tingi cap importància sempre que no s’entri en el terreny de l’expressió artística. De fet, l’art no té per què tenir un objectiu i, per tant, ens trobem amb el problema oposat: Què ens importa la utilitat de la música bona?
Em sembla, però, que aquestes preguntes tenen una solució senzilla: Son dos barems que no te cap lògica considerar junts, i que si a classe es van presentar en tàndem va ser perquè tots dos eren una resposta als criteris “tradicionals” per categoritzar la música. Així, finalment, que a la nevera hi tingui pomes verdes i pomes grogues i també pomes dolces i pomes insípides no implica que s’hagin de considerar les dues categories com un tot, encara que la tendència natural és la d’intentar relacionar-los d’una forma o una alta.

Dins dels conceptes per categoritzar la música, a classe es va donar molta importància a la distinció entre “música clàssica” i “música actual”, que ja des del principi es va dir que era falsa. Com a lloc comú cultural, resulta evident, però, com li passa a molts altres llocs comuns culturals (que també es poden anomenar prejudicis), es tracta d’una concepció que no sobreviu a un anàlisi més estricte. O, ni tan sols cal que sigui estricte: un simple intent per distingir-ne algunes característiques ens va portar, a classe, a veure que es tractava d’un exercici futil: al final, encara que fos difícil de veure amb la nostra òptica empapada de prejudici, la distinció no es podia fer. De fet, el visionat del capítol de En camp contrari, va resultar extremament il•lustratiu perquè tothom involucrat, els protagonistes, els altres personatges i els mateixos documentalistes, estaven completament submergits en la idea de la gran distinció entre música clàssica i música moderna.

Després d’una feina de destrucció d’esquemes, però, cal oferir altres opcions. A classe, finalment, es va decidir que, a més de pel criteri de qualitat que ja s’ha explicat, hi havia altres alternatives de classificiació que si que poden resultar valides. La primera, la que organitza la música segons la seva època. La segona és la que classifica segons el format, tant en el sentit de la gramàtica musical (distingint entre cancó, balada, simfonia...) o segons si el so es elèctric o no elèctric. Una altra opció seria la de la música urbana o no urbana, tenint en compte el context en que van sorgir.

Per què, però, aquesta especie de desconeixement de la música, aquesta falsa dualitat que la cultura en general accepta sense ni plantejar-s’ho?

3- Desconnexió musical
Segons el que es va dir a classe, les raons bàsiques sembla que son dues.
La primera, és el divorci entre la banda acadèmica de la música i la popular que va aparèixer amb les avantguardes del segle XX. La música popular es va desenvolupar al marge de l’academicisme que comporta la idea avantguardista de l’art complexe, que no tothom pot llegir. Una escisió entre el popular i l’intel•lectual que, però, no va comportar una evolució del llenguatge músical equiparable al que va produïr-se gràcies a les mateixes avantguardes (i a la seva assimilació final per l’art popular) en àmbits com ara les arts plàstiques.
I per què va passar aixó?
Un element important per aquesta mena d’estancament és la tendència que ha existit a escoltar músiques del passat, una pràctica provinent des les idees romàntiques que van aparèixer al segle XIX, que en trobar en el passat una època d’esplendor, van portar a recuperar aquestes músiques anacròniques. Però, alimentant-se d’aquest fet, hi ha un altre element que potser té encara més importància, que és l’aparició de la fonografia. Amb la possibilitiat de sentir música gravada, no només es recuperen peces del passat, sinó que se senten sempre les mateixes interpretacions d’una peça concreta. Tot aixó porta, si, a una democratització del fet musical, però amb la recerca de la comoditat que l’accés universal pot comportar.
D’aquesta manera, el llenguatge musical queda estancat en una repetició sistemàtica de música en diferit, amb uns continguts que resulten còmodes perquè formen part de llenguatges antics i, per tant, assumits, ja sigui perquè van ser creats en el moment en que aquell llenguatge era el de l’època o perquè participen d’aquest llenguatge musical en rescatar-lo.
Tot aixó resulta en una espècie d’“ignorància musical” que configura el panorama del món de la música actual, en que l’acomodament i la omnipresència musical, possibles gràcies a l’evolució tècnica de la fonografia, porten a una escolta passiva, acrítica i poc selectiva (convertint la música en muzak), i a la creació per motius artificials (que es farien evidents sense aquesta “ignorància”) d’una hiperfragmentació de géneres en una exageració de la fragmentació posmoderna i seguint interessos comercials.

4. Connexió musical
Aixó no significa, però, que la música sigui un aspecte secundari en la societat actual. De fet, és un element vertebrador de la identitat de molts individus, i no em refereixo a la forma en que la música d’una societat parla de i configura aquesta societat, sino d’una forma molt més dirigida i fragmentària, subcultural.
A classe es va parar atenció al rock and roll, potser un dels casos més clàssics d’aquest efecte, i a la seva fragmentació en diversos estils per agradar a diversos grups, per motius econòmics, i l’us del rock català com a element políticoideològic (El qual es va “descobrir” analitzant l’audiovisual Rock & Cat.)
Un dels casos, però, en que més hiperfragmentació es dona és el del món de la música electrònica... Un dels temes importants de l’assignatura, perquè hi conflueix aquest paper socialitzador/marketinguesc de la música hiperfragmentada, la “incultura musical” i la mala categorització musical. Ja per començar, la música electrònica no és un gènere, sino que és un suport que existeix gràcies als nous formats i que, sobre tot, manté els estils tradicionals i els desenvolupa aprofitant les possibilitats d’aquests nous suports. Tot i aixó, sembla que hi ha tota una constel•lació de subgèneres electrònics completament artificials que, però, compten amb certs grups que s’hi senten identificats, amb tota la construcció social, important per que la viu, i comercial, important per qui la genera, que aixó comporta.
Cal dir que aquest element social gairebé es demostrava a si mateix a classe, en parlar-ne, gràcies a tota una colla d’alumnes extremament ofesos. Si acceptaven el que es deia a classe, passaven de ser gent “guai”, coneisseurs capaços de separar el gra de la palla de l’enrevessat món de la música actual, a ser ignorants musicals enganyats per una col•lecció de falsos subgeneres dissenyats per motius comercials. A priori, cal acceptar la possibilitat que potser eren ells els qui tenen raó i resulta que els arguments esgrimits pel professor eren erronis, però com a mínim aquest sector ofès va ser incapaç d’argumentar res més enllà d’enunciar la genuinitat d’aquesta hiperfragmentació justificant-la per si mateixa. “Ho és perquè ho és”. O, encara pitjor, justificant-la usant-se a si mateixos com a argument. “Ho és perquè jo dic que ho és” (idea clara de l’esteticisme posmodern i, implícitament, “tinc raó perquè tu ets un ignorant i jo no”).
Evidentment, aquestes reaccions son naturals (a mi em passa, per exemple, quan es parla de la hiperfragmentació artificial en un món que per mi és important, el de la ciència ficció) perquè la música és un element primordial en la vida de moltes persones, en el procés lògic de la democratització musical que comporta la fonografia. En un món on la música és omnipresent, convertint-se fins i tot en muzak, ja sigui perque la tinguem posada de fons per treballar o fer esport o perquè ens la posin de per evitar-nos atacs de claustrofòbia als ascensors, fer-nos comprar més formatge o evitar que venguem crack als aparcaments, la identificació amb un cert tipus de música, “superior” a la resta (és a dir, l’adhesió, amb cert elitisme), que no es muzak, i que forma part d’un subgènere conegut i apreciat només per certs iniciats és un element de creació de grup i d’identitat importantíssim.
Potser es perquè porto mesos preparant un treball sobre la obra de l’escriptor Philip K. Dick que assegura que la realitat no existeix però les reaccions a aquesta realitat sí, però em plantejo: te realment alguna importància que la fragmentació sigui artificial i respongui a interessos econòmics? És a dir, és més important, de cara als individus que en participen, que aquestes realitats siguin veritat o els efectes que tenen sobre ells? Evidentment, per l’erudit és important arribar a un coneixement real, però per l’aficionat al progressive-house-indie-iranià, quina importància de facto pot tenir que aquest gènere en realitat no existeixi més que com el branding inventat al departament de màrketing d’EMI music si l’adhesió a aquest fandom el porta a una formació social i identitària vàlida, funcional i enriquidora? D’alguna forma, la idea és que el fet que hi hagi o no un monstre a l’armari és irrellevant, que el que importa de veritat és si aixó ens fa amagar-nos sota les mantes, enfrontar-nos al nostre temor i obrir l’armari o cridar desesperats fins que vinguin a veure què ens passa.
Evidentment, es tracta d’un plantejament que potser resulta massa relativista, i per aixó és potencialment estèril, però em sembla una reflexió interessant. Especialment si es té en compte un altre element bastant curiós: els interessos econòmics no només propicien l’existència de gèneres inexistents per motius econòmics. Gràcies a l’existència de la fonografia i a la ignorància musical, obres com la de Mozart pateixen una souvenirització, com es va dir a classe, i es crea una espècie de contrasenit. A partir d’interessos econòmics s’articula la creació de música, sí, però també es creen interessos econòmics a partir d’una música que les precedeix. Al final, la música sense indústria al darrere acaba sent el menys important de tota la marca i, en canvi, la música que parteix de la idea de crear una marca es torna l’eix transversal de tot un entramat econòmic i identitari a petita i gran escala, creant tota una xarxa industrial i de star system.
I, en un altre gir d’aquesta relació entre música i marketing, vam veure a classe com músics dedicats, per exemple, al món de l’òpera s’apropiaven del look de la música de disseny, adquirint els seus discos (i ells mateixos) un look similar al de gèneres com el pop o el rock.

5. Música amb extres
Ja es va dir a classe. El videoclip com a obra d’art total. La música, la imatge, la narració, en un magma en el que l’un no és necessariament menys important que l’altre. Com vam veure a la projecció del fragment del Sputnik, hi ha moltíssims tipus de videoclips, i son un banc de proves per la tecnologia i els narradors audiovisuals... Però, al cap i a la fi, per elaborada que sigui aquesta narració i per fabulosos que siguin els efectes especials, la música no perd protagonisme.
Sóc un gran fan del videoclip. Sóc infame entre els meus amics i parents per posar la Mtv o Vh1 i veure videos musicals, activitat que avorreix tremendament a qui m’envolta. Però crec que m’atrapa el fet que els videoclips siguin tan, per dir-ho d’alguna manera, complets. Són càpsules concentrades. Com a persona amb tendències artístiques, els videoclips em satisfan en el meu paper de públic, per una banda, i per l’altra em donen idees que, en molts casos, puc desenvolupar per camins completament diferents. Als videoclips s’hi pot trobar art, la marca d’un autor, o de més d’un si es té en compte que el video i la música tenen autors diferents... I, tot i aixó, els videoclips son, en gran part, una especie d’anunci per la cançó. De les estratègies publicitaries en sorgeix art. Em sona. El seu llenguatge intertextual i hiperfragmentat sembla l’expressió, en audiovisual, de certs paradigmes de la posmodernitat. És un cas de fonografia extrema, en que no només es serveix el cadàver d’una música, sino que a més a més se serveix amb patates delicioses. Les imatges que presenta estan tan tremendament tractades (com qualsevol imatge cinematogràfica) que es podria dir que articula un fet musical amb un diferit absolut.

Quina cosa, en canvi, és en directe? Els concerts. Uns concerts que, curiosament, han optat progressivament per reforçar la part visual, amb efectes especials, i de llum i, finalment, fins i tot videoclips. Però el pes del concert està en dos aspectes. El primer és la restauració de l’aura en la música. Els diversos graus d’enllaunat musical fan que, com amb tota obra d’art d’una època amb capacitat de reproductivitat tècnica, l’aura es perdi. Sentim música quan comprem calçotets, quan fem cua en un bufet lliure, quan agafem l’autobús o si anem al váter sense apagar l’Ipod. La música zombi és a tot arreu, i com els ácars, la seva omnipresencia li fa no tenir cap mena de glamur, encara que ens pugui estimular les alergies tan bé com un magnífic (i no quotidià per a la majoria) golden retriever. Aquest és un dels elements, el de la cabalgada de reis en que veus els músics de veritat, en directe, respirant un oxígen que comparteix espai amb el que tu respires.
L’altra part, però, i la que va rebre més atenció a classe, va ser el de la ritualització social. Anar a un concert implica un status, un formar part d’un grup i relacionar-se amb membres d’aquest grup. Parlavem del Sónar com a element de reunió elitista de conoisseurs modernillos, com a cas concret, perquè ens passava al pati mateix, però era extrapolable a d’altres moments històrics i altres concerts d’altres estils, com es va veure en parlar del rock and roll o, fins i tot, en el festival d’òpera de Bayreuth, idea de Wagner ja a 1876.
Aquest viure la música en grup, en directe, en un context determinat, pot portar a adonar-se del component onanista de l’Ipod, de la fonografia en general i dels canals de videoclips (i també del rebuig per part dels meus amics de mirar videoclips en companyia), però d’altra banda, mostren com elements propis d’aquesta zombificació musical s’han integrat tant a la nostra percepció de la música que s’obren pas en les seves manifestacions vives.
(Potser seria moment de parlar de la paradoxa del DJ, que amb fragments de musica gravada creen música en directe, però la veritat és que es tracta d’un concepte tan clar que hi ha poca cosa a dir.)

6. Un llaçet pel regal.
Finalment, el moment del resum/opinió que va al final dels treballs. El meu coneixement musical és molt limitat. Així com si que hem estimat sempre els llibres i tenim les parets plenes a vessar de quadres variats, a casa no hi ha hagut mai cap tradició melòmana, i aixó ha fet que la música hagi estat sempre un element present i apreciat però desconegut en la meva vida. És per aixó que algú amb més coneixements sobre aquest tema potser hauria pogut fer un treball que incloguès reflexions més interessants. Però, en el meu desconeixement, les qüestions generals relatives a la música m’han resultat molt interessants i estimulants, i també les diverses idees relatives a la vessant sociològica i artística del fet musical. Tot i que potser no arribi a enlloc concret, m’han fet pensar en la meva relació amb la música, en l’efecte dels Ipods i similars a la nostra vida personal, en la meva afició pels videoclips, en l’art en general i en que potser ja és hora de que vagi a algun concert. Ni que aquesta assignatura no haguès servit per res més, com a mínim hauria servit per decidir-me a solucionar aquesta omissió, greu desprès de 24 anys... Ja n’hi ha prou de menjar només morts enllaunats."